Un modelo CAD útil responde a un problema definido. Antes de modelar conviene acordar qué función debe cumplir la pieza, con qué se conecta y qué documentación hará falta para revisarla o fabricarla.
1. Explicar la función y el contexto
Describe qué hace la pieza, quién la utiliza y en qué entorno opera. Identifica los componentes vecinos, las superficies de montaje, el recorrido de los mecanismos y las restricciones de acceso. Separa los requisitos obligatorios de las preferencias de forma o acabado.
2. Identificar la geometría de partida
Indica si existen archivos nativos, modelos de intercambio, planos, mallas o una pieza física. Registra su revisión, unidades y sistema de referencia. Una imagen o una malla de visualización puede ayudar a comunicar la forma, pero no sustituye automáticamente un modelo editable ni la documentación necesaria para fabricar.
3. Acordar medidas clave
Relaciona cada requisito geométrico con su función: montaje, posición, contacto, guiado, sellado u otra condición de uso. Si una tolerancia todavía no está definida, márcala como pendiente. Asignar valores por costumbre puede encarecer la fabricación o dejar sin resolver el problema funcional.
4. Definir el paquete de entrega
Acuerda qué se necesita: archivos nativos cuando sea posible, formato de intercambio compatible, plano, lista de componentes, geometría de fabricación y registro de cambios. Define quién revisa cada entrega y cómo se identifica una revisión aprobada.
Lista de preparación del briefing
- Función, aplicación y condiciones de uso.
- Archivos disponibles, revisión y unidades.
- Interfaces, dimensiones críticas y restricciones conocidas.
- Material y proceso previstos, o decisión pendiente.
- Cantidad, plazo objetivo y alcance de documentación.
- Cómo se aprobará la pieza y quién la revisa.
- Condiciones de confidencialidad antes de intercambiar archivos.
Resultado esperado: una lista de requisitos trazable y un alcance de modelado que permita identificar lo resuelto y lo que sigue pendiente.
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